«TAN SÓLO QUIEREN VOLVER A BARRER EL FRENTE DE SUS CASAS COMO ANTES; DORMÍR CÓMO ANTES Y TRATAR DE CONFIAR EN LAS AUTORIDADES COMO CASI SIEMPRE»

Por: Ricardo López /#InfoGuaymas

El nuevo día de este domingo fue totalmente diferente para una damita de la colonia centro de esta ciudad, quien pretendía barrer el frente de su casa como cada mañana, sólo que en esta ocasión las hojas de los árboles se hicieron de metal brilloso.

Todo se sucito en las calles 15 y 16 en dónde la mujer se encontró 12 casquillos percutidos de los proyectiles disparados la noche de ayer dentro de los reportes que se registraron en una jornada de 9 códigos rojos en menos de 24 horas en Guaymas, Empalme y sus valles.

Definitivamente hace años que el tema de la seguridad pública se comporta en la región metropolitana, muy similar a cómo se mueve la compra venta del dólar, un tiempo a la alza y otro día más arriba según el violentometro que marca oficialmente el semáforo delictivo de la Secretaria de Seguridad.

Las costumbres cambian, cómo la cultura desaparece, mientras que las malas costumbres se posicionan en todos los rincones de ambas ciudades… Trágicamente para muchas personas es ya una costumbre preguntar, «cuántos ejecutados fueron ayer», en vez de dar los buenos días.

Por otro lado siendo objetivos en el comentario ante proyectos o prototipos realizados por el gobierno federal para los municipios dónde se aplicaron dinámicas distintas de operatividad policial junto a municipales, pareciera no poder cumplir el cometido.

Se dijo que se lucharia por devolvernos la paz social, cuando desgraciadamente nos han robado hasta el sueño las balaceras, se dijo que se trabajaría por la tranquilidad de México y pareciera que dicha tranquilidad no la tienen ni los mismos funcionarios públicos actualmente.

También se planteó sobre la mesa transversal de seguridad una estrategia diferente para lograr el objetivo y nada, pareciera que la Guardia Nacional viviera el mismo curso de la extinta Gendarmería en atacar a la clase obrera, mientras los delincuentes hacen lo que se les antoje.

La buena es que el epicentro dónde se generaba la mayor violencia en Sonora ya no son Guaymas, Empalme y Cajeme solamente, al sumarse la región de Caborca y Nogales del norte de la entidad, desapareciendo en ocasiones el sur del estado como la zona de guerra del noroeste del país.

La mala es que no solamente se ha incrementado el delito de homicidio doloso en Sonora, si no también de una forma desmedida se ha disparado la privaciones obligadas y forzadas de la libertad de personas que en su mayoría nunca vuelven a sus casas, causando un doble dolor a las filas que sufren tortura psicológica.

La joven mujer que está mañana se dirigió a un servidor solo dijo, «quisiera barrer como siempre basurita, que nos dejen realizar lo más preciado en la vida que es dormir y quienes tengan que detener esto que se pongan a trabajar, que para eso están como servidores públicos».

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